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¡Ellas!



A inicios del milenio, aun siendo una estudiante de la carrera de Biología en la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba, Leslie Córdova comentaba a sus amigos y compañeros de carrera que, sus animales favoritos eran los bufeos y que soñaba con trabajar con esa especie.


Los años pasaron, Leslie se graduó de la universidad, un proyecto derivó en otro y ella terminó especializándose en peces y en ecosistemas acuáticos. No fue sino hasta el año 2017 a sus treinta y siete años de edad, siendo mamá de Yara de nueve años y de Mateo de siete, teniendo en casa dos perros, un gato y un esposo que la esperan cada vez que viaja, que se le dio la oportunidad de trabajar con los animales de sus sueños.


Teniendo una cierta noción de lo que se siente cumplir un sueño conservacionista y las dificultades que ello implica tanto a nivel profesional como personal, le pregunto a Leslie:


- ¿Cómo combinas la vida familiar y tu carrera, cómo te llevas con todo esto de ser mamá y ser científica?


- ¡Jodido! - contesta y ríe, porque así es ella, positiva, cautivadora y crudamente sincera – Lo de ser mamá y ser investigadora, son dos cosas que te enseñan a equilibrar la vida, a tomar decisiones. Cuando nació mi hija me di cuenta que era una responsabilidad muy grande y pensé “o tengo que ser mamá, o tengo que ser investigadora” pero son decisiones que no puedes elegir o lo uno o lo otro. He tenido que aprender a llevar ambas cosas de manera paralela, porque son dos cosas que hago con pasión, sería muy difícil dejar cualquiera.


- ¿Alguna vez pensaste dejar la investigación, el mundo de la ciencia?


- Sí, cuando mi hija tenía un año, yo viajaba mucho al campo y la dejaba al cuidado de familiares. Un día regresé y me dijo “tía” – comenta riendo – Fue entonces que pensé que era hora de dejar todo y dedicarme a mi hija. Pero después cuando ella creció y se dio cuenta de mi pasión por la naturaleza, por la investigación y la biología, fue entendiendo. El apoyo de mi esposo también ha sido muy importante, todos se dieron cuenta que si dejara eso sería como dejar media vida mía atrás, entonces con el apoyo de mi familia decidí seguir adelante.


Para fines de noviembre de 2017, Leslie fue nombrada como líder de captura durante la expedición realizada para marcar delfines de río (Inia boliviensis) con dispositivos de rastreo satelital. Esta expedición se realizó por primera vez en el país, y para la historia de la especie, con ayuda de personal local del Parque Departamental y Área de Manejo Integrado Iténez en el departamento del Beni, bajo la dirección de la institución Faunagua y con el apoyo del Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF). Para toda esta movida Leslie estuvo a cargo (de manera conjunta con colegas, veterinarios y personal local) de desarrollar un estricto protocolo de captura que garantizó que la operación se realice de manera exitosa, evitando el stress para los animales y resguardando en todo momento la salud e integridad de los mismos.



Leslie Córdova, líder de captura y Aldo Echeverría (biólogo) realizando toma de muestras para análisis genéticos y de dieta

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Para la tercera captura del día ya todos tienen muy claro sus roles, los pescadores sacan rápidamente al delfín del agua, la doctora Carla Pérez (veterinaria de vida silvestre) procede a revisar al animal y anuncia - ¡Es una hembra! – Una hembra, todos sueltan una sonrisa, un gesto de alegría, la operación va viento en popa, ya se han capturado dos machos, ahora tener una hembra es tener la posibilidad de conocer comparativamente el movimiento de los machos y también de las hembras de la población.


A mi lado derecho en la playa está parada Lila Sainz, a mi lado izquierdo está Catherine Blancard. Ambas pertenecen al Fondo Mundial para la Vida Silvestre, WWF por sus siglas en inglés, la famosa institución globalmente conocida por tener de logo un simpático oso Panda. Catherine nos visita desde Estados Unidos y forma parte del equipo de comunicación de WWF-EEUU.


Por su parte Lila Sainz nacida en Tarija y radicada en Santa Cruz es una prestigiosa bióloga conservacionista que después de muchos años de hacer carrera en el mundo de la investigación y haber sido docente universitaria en la Universidad Ecológica entre sus muchos otros talentos, desempeña hoy sus funciones como parte del departamento de “Agua y Especies” en WWF-Bolivia.



- Es una hembra – digo yo sonriendo y miro a cada una de las mujeres que tengo al lado, las tres sonreímos casi en complicidad.



Sin embargo, ni bien termino de pronunciar las palabras, la doctora habla de nuevo.

- ¡Y está preñada! – dice en un tono muy serio.



Dra. Carla Pérez, veterinaria de vida silvestre y directora de la carrera de Piscicultura en la Universidad Unibol Quechua

Las sonrisas cesan inmediatamente, Catherine me mira con cara de pregunta – “She´s pregnant” (está embarazada) – le aclaro y a ella también se le cae la sonrisa. Sus ojos adquieren una ternura desconocida para mí y quizá por ese poder intuitivo que confiere la maternidad me pregunta:


- ¿Are you a mom? (¿eres mamá?).


- No – le contesto, mientras veo que intercambian miradas con Lila y se hablan entre ellas en un idioma mudo que yo no entiendo, el idioma de las madres. Catherine se vuelve nuevamente hacia mí.


- Being pregnant is already stressing enough (estar embarazada es ya de por sí, lo suficientemente estresante) – Lo dice con una verdadera cara de angustia, mientras veo que Lila frunce los labios, cierra los ojos y asiente con la cabeza.


Miro a mi derecha – la van a liberar – le digo a Lila. Miro a mi izquierda – They are going to realease her – le digo a Catherine. Ambas sueltan un suspiro de alivio. Así lo establece el protocolo, hembras embarazadas no se marcan.


- Vamos muchachos, hay que liberar – ordena la doctora Carla y casi de manera inmediata la futura mamá delfín, vuelve al agua.


- ESO, es respeto por la naturaleza – dice Lila mientras relaja el cuerpo y asiente con la cabeza.


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La dinámica de los ríos en los que viven, no solo los delfines, sino otras especies amazónicas importantes para la economía del país, se regula principalmente en base a tres componentes: el flujo de agua, el transporte de nutrientes que regula toda la cadena trófica (alimenticia) y el transporte de sedimentos que juega un rol importante en la estructuración del paisaje. Toda esta dinámica es lo que hace que el cauce del río se mueva, se formen lagunas, se aíslen del río y luego se vuelvan a juntar. Todo este movimiento hidrodinámico juega un papel fundamental en el ciclo de vida de los bufeos.



Pescadores de la comunidad de Bella Vista, PD - ANMI Iténez, Beni colaborando en las capturas

- Se sabe que las lagunas son sitios de reproducción donde durante la época de aguas bajas las hembras se resguardan para dar a luz, en estos sitios se mantienen seguras y con alimento, porque los peces también quedan atrapados en estos sistemas. Ahí ellas esperan tranquilas la reconexión con el río. Cuando esta temporalidad se compromete por efectos causados por la mano del hombre, como desviaciones de cauces de río para riego, deforestación, megaobras o megaproyectos, son directamente las hembras y los individuos recién nacidos los que se verán afectados – comenta el PhD. Paul Van Damme, director de la Asociación Faunagua, hablando acerca de algunas de las amenazas a las que se enfrentan actualmente los delfines en Bolivia – En todas las especies madres y neonatos son el grupo más sensible – enfatiza el científico.



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La última captura realizada durante la expedición, el quinto animal en ser “taggeado” (término utilizado para los animales marcados), fue una hembra, una hembra que no estaba en periodo de gestación, una hembra que los pescadores decidirían bautizar con el nombre de “Ponchita”.


La Ponchita fue el broche de oro de una expedición que tuvo mucha lluvia de por medio, varias plantadas en camino y noches de mosquitos, todo bien sobrellevado gracias al éxito obtenido en el trabajo, pero también gracias al café caliente y las comidas con las que nos mimaron las señoras Cristina Espinoza y Luzmarina Rojas, manos benditas que nos alimentaron durante desayunos y cenas en nuestros días de campamento.



Leslie Córdova tomando medidas morfométricas durante las capturas

- Leslie, ¿qué sentiste al primer contacto, cuando por fin tocaste un bufeo por primera vez? – Le pregunto a nuestra líder de captura.


- Cuando puse mi mano sobre el primer animal, sentí una conexión increíble, casi como sentir qué era lo que estaba pensando el bufeo. No se puede describir eso – dice y ríe – Es algo mágico. Yo puedo (tengo la capacidad de) describir anatómicamente, de una manera muy seria, muy “científica” que tiene una piel suave, fría o delicada, utilizar esas palabras, pero emocionalmente… ¡es muy fuerte! Quizá no es comparable, o si, pero he sentido la misma emoción que cuando tuve a mi hija en brazos por primera vez.


- ¿Así de fuerte? - le pregunto, sorprendida por lo que acaba de decir.


- Sí, así de fuerte, porque te quedas sin palabras, solo... ¡Te quita el aliento!

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© 2018 by Andres Unterladstaetter / Gabriela Tavera VAMOS

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