© 2018 by Andres Unterladstaetter / Gabriela Tavera VAMOS

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La ciencia y la tecnología permiten conocer la ruta del bufeo.

Siguiendo al embajador de la Amazonía boliviana.

  • Hemos hecho la captura y colocado de micro chips rastreadores a los delfines, a los bufeos, para ver si ellos migran, dónde van o si es que se quedan en un solo lugar. Estoy la verdad feliz, porque todo salió bien, un éxito – comentaba Moisés todavía con el cansancio de tres intensos días de trabajo encima - Me llena de satisfacción que no se lastimó a ningún bufeo, eso es lo que yo venía a ver y quería verlo con mis propios ojos como jefe del cuerpo de protección y como responsable del área protegida – declaraba el jefe de los guardaparques.

 

Entre fines de noviembre y principios de diciembre de 2017, mientras Bolivia hervía políticamente por el fallo emitido por el Tribunal Constitucional Plurinacional a través del cual permitiera una cuarta re-postulación de Evo Morales a la Presidencia, al mismo tiempo que la población se preparaba para ir a las urnas para elecciones judiciales, la Asociación FAUNAGUA llevaba a cabo una expedición de carácter científico en el río San Martín de la comunidad de Bella Vista en el PD-ANMI Iténez del departamento del Beni.

Moisés Vásquez Salvatierra, hombre alto, saludable, de contextura robusta en sus tempranos treintas afirma sentirse orgulloso del trabajo realizado en el Parque Departamental y Área Natural de Manejo Integrado Iténez en el departamento del Beni. Área Protegida donde Moisés desempeña sus funciones como jefe del cuerpo de protección del parque.

 

El objetivo principal: capturar y marcar cinco delfines rosados bolivianos, más comúnmente conocidos como ´bufeos´, con dispositivos de rastreo satelital para dar seguimiento a sus movimientos y rutas de migración en los ríos de la cuenca por un periodo de seis meses.

La operación fue dirigida por los biólogos Paul André Van Damme, Leslie Córdova y Adriana Salinas de la Asociación Faunagua, quienes contaron con el apoyo técnico de Aldo Echevarría – también biólogo de profesión - para el colocado del “tagg” (nombre del dispositivo tecnológico que fue emplazado en los delfines) y de la doctora Carla Pérez veterinaria quien, acompañada de su asistente Wilson Miranda, estuvo a cargo de monitorear la salud y bienestar de los animales en todo momento.

Hemos hecho la captura y colocado de micro chips rastreadores a los delfines, a los bufeos, para ver si ellos migran, dónde van o si es que se quedan en un solo lugar. Estoy la verdad feliz, porque todo salió bien, un éxito – comentaba Moisés todavía con el cansancio de tres intensos días de trabajo encima - Me llena de satisfacción que no se lastimó a ningún bufeo, eso es lo que yo venía a ver y quería verlo con mis propios ojos como jefe del cuerpo de protección y como responsable del área protegida – declaraba el jefe de los guardaparques.

La Asociación FAUNAGUA es una institución no gubernamental sin fines de lucro que lleva más de quince años trabajando en distintos proyectos orientados a la conservación y manejo de recursos naturales para el desarrollo local sostenible en ecosistemas acuáticos de Bolivia.  Si bien la asociación lleva desde el año 2007 realizando importantes estudios de investigación respecto al bufeo, cuyo nombre científico es Inia boliviensis, éstos estuvieron en su mayoría orientados a conocer la abundancia y la distribución de los cetáceos en el país.

 

Nos hemos pasado diez años contando delfines y evaluando por dónde se los puede encontrar, por todos los ríos de la Amazonía boliviana – comentaba Paul Van Damme director de la institución – Ahora por primera vez en la historia de esta especie vamos a poder conocer los movimientos y las rutas de migración de los bufeos, estos datos son fundamentales para avanzar en el estudio de la ecología de los delfines bolivianos y así poder dirigir mejor las estrategias y acciones para su conservación.

 

Leslie Córdova, masterada en zoología, especializada en sistemas acuáticos, quien trabaja junto a Van Damme desde hace varios años fue asignada como la “líder de captura” de la expedición, teniendo bajo su cargo la responsabilidad de coordinación y logística del viaje. Córdova pasó semanas estudiando, analizando, evaluando y modificando un estricto protocolo de captura que fue utilizado con un mes de anterioridad en el vecino país de Brasil donde otros cinco delfines de río (de diferente especie a los bolivianos) fueron marcados por personal del Instituto de Investigación Chico Méndez, utilizando la misma tecnología.

Según comenta Córdova el protocolo tuvo que ser adaptado tomando en cuenta el contexto local y considera además que un factor clave para el éxito de la operación fue la buena relación y coordinación que se sostuvo con el personal local de Bella Vista que estuvo involucrado en todas y cada una de las etapas de planificación.

  • Desde el inicio tuvimos reuniones en Bella Vista con los pescadores y la gente local para explicar el proyecto – comenta Córdova- Si bien en la zona ya nos conocen porque hemos trabajado mucho en el área y hay una buena relación con la gente del lugar, los pescadores entendieron perfectamente la importancia que tenía realizar este estudio, entonces se involucraron en todo y pusieron todo de su parte, hasta el más mínimo detalle para que todo saliera bien – dice reconociendo la importancia de la participación del personal local - Yo puedo conocer mucho acerca de la pesca, manejar material y redes de pesca y conocer toda la teoría del mundo, pero si no existe apoyo del personal local, entonces no se  hace nada, ellos son los que conocen los mejores lugares, y conocen sus ríos mejor que nadie y eso es clave a la hora de tomar decisiones.

Los científicos, quienes trabajaron en un laboratorio portátil instalado a orillas del río, contaron con el apoyo del “equipo de agua” conformado por diez pescadores locales de la comunidad de Bella vista y cinco guardaparques del PD-ANMI Iténez. Este equipo estuvo liderado por Alexander Vásquez Ayala (Pato) a quien se asignó como coordinador del grupo de pescadores. Este grupo estuvo a cargo de la captura y manipulación directa de los animales en agua, y de la coordinación permanentemente con el equipo de científicos en tierra. 

 

Haciendo alusión a la unión, familiaridad y confianza que existe entre los pescadores como miembros de una comunidad que se conoce en la cotidianidad de las tareas del río, “Pato” un hombre ágil, jovial y lleno de energía a mediados de sus veintes expresaba en sus propias palabras que “eso de líder del grupo de pescadores fue solo un nombre, fue solamente para que haya una sola persona que se comunique con el equipo de tierra y no haya mucho barullo, pero fue solo eso, porque después yo sin el resto de los pescadores no hago nada, el trabajo se hace entre todos” expresaba Vásquez Ayala quien al finalizar las jornadas de captura expresó su gratitud a todo el grupo de pescadores como al equipo de técnicos.

  • Mil gracias a todo el grupo de nosotros los pescadores y gracias también a los grupos que han venido de otro lado, creo que todo el trabajo que hemos hecho, lo hemos hecho en coordinación y agradecemos a todo el grupo y personal – decía con una gran satisfacción en el rostro, después que la labor concluyera y fuera considerada como un éxito total desempeñado con alta destreza y profesionalismo.

´Pato´ trabajó de manera conjunta con Córdova en la planificación, realizando visitas previas al río semanas antes de la expedición, juntos evaluaron los posibles sitios de captura en el río, el número de embarcaciones que se requeriría, el tamaño y tipo de redes, así como todos los restantes detalles logísticos incluida la revisión del protocolo de captura con la finalidad de conseguir los mejores resultados posibles para las labores que se realizarían en campo.

 

Tanto Alexander Vásquez ´Pato´, como Moisés Vásquez jefe de guardaparques, consideran que el bufeo es un animal que “no le hace daño a nadie” y es por esto que en la zona no se los “mata” a propósito. Cuando un bufeo se enreda por accidente en una malla de pesca los pescadores afirman que es menester liberarlo, aunque en algunas ocasiones lamentablemente sí se producen muertes de los delfines por ahogamiento cuando la liberación no se realiza a tiempo. “Más bien es un animal que lo salva a uno” dice Moisés “si alguien se está ahogando ellos lo sacan”. 

El ´bufeo´ es un animal ciertamente conocido en las poblaciones ribereñas tanto por leyendas que lo rondan, como por las historias que hablan acerca de bufeos rescatando personas de ahogarse en los ríos. Esto confiere a la especie un elevado valor cultural, entre otras características que también le otorgan un significativo valor para el mundo de la conservación.


Estudios genéticos de principios del milenio demuestran que Inia boliviensis es una especie que surge entre hacen 50.000 a 500.000 años atrás, después de un proceso de diversificación genética que pudo haber comenzado hace seis millones de años atrás y que parece haber sido propiciado por diversos procesos geológicos ocurridos en el periodo del Pleistoceno, como movimientos de placas tectónicas e incursiones marinas que formaron lo que hoy se conoce como la cuenca alta del río Madera. Área que hoy en día es habitada por el delfín de río rosado boliviano localmente conocido como ´bufeo´ y en donde se encuentra aislado de las demás especies de delfines de río sudamericanos por la serie de cachuelas al norte del país que comprenden el tramo entre las poblaciones de Guayaramerín en Bolivia y Porto Velho en Brasil.

A pesar de que Bolivia es conocida internacionalmente como un país andino, 65,7% de su territorio es amazónico. La cuenca alta del río Madera, la cual se sobrepone casi enteramente a nuestro país, drena el agua de una superficie de aproximadamente 700.000 Km2, a través de la cual transporta sedimentos y nutrientes desde la cordillera de los Andes hasta el gran río Madera, uno de los principales afluentes del gran Amazonas uno de los cinco ríos más importantes del mundo. Todo este ecosistema se constituye en la columna vertebral que sostiene la economía de las poblaciones ribereñas.

En Bolivia son 34 las etnias indígenas reconocidas oficialmente por el Estado que se identifican en la Amazonía de Bolivia, en ellas más del 90% de la ingesta proteica de la población, proviene del consumo de los peces de los ríos y lagunas de la cuenca. En este complejo mosaico de sistemas acuáticos es donde a la vez se produce el intercambio de nutrientes que dan como resultado la fertilización de los suelos de los bosques amazónicos. El ´bufeo´ es el único mamífero exclusivamente acuático que habita esta región en el país y cumple un importante rol como “predador top” al encontrarse en la cúspide de la cadena alimenticia. Esto quiere decir que el delfín boliviano no solo es una especie única y particular porque no se encuentra en ninguna otra parte del mundo, sino que además las funciones ecológicas que cumple en el lugar que habita, no pueden ser enteramente sustituidas por ninguna otra especie.

En el país los recursos para realizar estudios de investigación siempre son limitados y provienen en su gran mayoría de fondos extranjeros. Enfocar esfuerzos en especies como el ´bufeo´, que no solo es una especie altamente llamativa y carismática, hace que a través de ella se puedan conocer también muchos otros aspectos del ambiente que habita, por lo tanto al tomarse acciones para su conservación, se protege automáticamente a muchas otras especies de animales y plantas que se encuentran dentro de su rango de distribución y por debajo de ella en la cadena trófica.

Actualmente el ´bufeo´ es la única especie en Bolivia y Sudamérica que cuenta con una propia ley de protección nacional (Ley No. 284 de 18 de septiembre de 2012 que declara al delfín de agua dulce boliviano Patrimonio Natural del Estado Plurinacional de Bolivia) y un Plan de Acción para su conservación, avalado por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, documento que actualmente se encuentra en revisión por parte de la autoridad ambiental para ser lanzado en su segunda versión.

El estudio de seguimiento a través de monitoreo satelital de los delfines como el que lleva a cabo actualmente FAUNAGUA, contribuirá a conocer más acerca de la ecología de la especie y cómo los cambios en el sistema afectan sobre la misma. Se espera enviar los resultados al MMAyA del país para que sean tomados en cuenta en el diseño de las estrategias actualizadas para garantizar la protección del bufeo y su entorno.

  • Existen especies como el ´bufeo´ o el dorado que son especies que tienen importancia por varios factores. El dorado es el pez con mejor carne para consumo, es una especie que migra las distancias más largas en el mundo, estas características le confieren valor para conservarlo. En el caso del ´bufeo´ también, es carismático, tiene valor cultural pero además es un buen indicador de la salud de ecosistemas, entonces es una acumulación de factores que nos hace canalizar el esfuerzo y los fondos para preservar estas especies – comenta Van Damme director de Faunagua - El bufeo regula toda la cadena trófica entonces sabemos que si algo pasa con él,  la cadena pierde su equilibrio natural es por esto que a través del estudio de esta especie que llega a ser emblemática para la Amazonía boliviana, podemos llegar a saber mucho acerca de su entorno y la afectación del mismo por causa de impactos provocados en el sistema, además cómo estos cambian a lo largo del tiempo. Básicamente estar al pendiente. Los avances tecnológicos, como el marcado de los delfines con dispositivos de rastreo satelital ayudan a que, en poco tiempo, con menor esfuerzo y menor inversión económica se obtenga mayor cantidad de información. Esas son las ventajas que nos da hoy en día la tecnología para poder hacer conservación.

 

En palabras del científico, no es lo mismo si los bufeos tienen movimientos locales que si migran grandes distancias, puesto que en el segundo de los casos la vulnerabilidad de la especie estaría expuesta a una mayor cantidad de riesgos. En este caso los impactos de una actividad en un sitio y los impactos de otra actividad en otro lugar, aun estando alejado el primero del segundo, podrían generar efectos acumulativos que afecten negativamente a la especie. Estos efectos acumulados son mucho más difíciles de evidenciar y de cuantificar, como por ejemplo aquellos que son causados por la construcción de mega proyectos como represas hidroeléctricas. 

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature en junio de 2017 revela que más de una centena de represas ya han sido construidas en la cuenca Amazónica en Sudamérica y se tienen numerosas propuestas para futuras construcciones, en países como Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil. El estudio demuestra que los efectos ambientales negativos tanto de las represas existentes como las propuestas en caso de ser construidas gatillarían disturbios hidrofísicos y bióticos que afectarían toda la llanura de inundación de la Amazonía entera. En este estudio se introduce el uso de un índice de vulnerabilidad ambiental ante represas para cuantificar los actuales y los posibles impactos sobre la cuenca en su totalidad. Un dato que llama notablemente la atención es que la cuenca alta del río Madera resulta ser la más vulnerable a cambios estructurales y de paisaje. Precisamente el área sobrepuesta al territorio boliviano dónde habita el bufeo boliviano.

Después de tres meses de seguimiento de los delfines que fueron marcados a fines del año pasado en el río San Martín, los resultados preliminares muestran el desplazamiento de los cetáceos de hasta 300Km a lo largo de los sistemas acuáticos de la cuenca del río Iténez. El estudio se realiza gracias al apoyo del Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF por sus siglas en inglés) y en coordinación con instituciones de Brasil y Colombia, países que también marcaron a sus correspondientes delfines de río utilizando el mismo método. El Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade (ICMBio) en Brasil, la Fundación OMACHA de Colombia y Faunagua de Bolivia se encuentran entre las instituciones aliadas que actualmente trabajan en colaboración y coordinadamente para la conservación de los delfines de río en Sudamérica.

Si bien uno de los grandes objetivos de expediciones como la llevada a cabo el pasado fin de año es ampliar la frontera del conocimiento de esta especie emblemática, también lo es valorizarla para las poblaciones locales. Como mencionaba Moisés Vásquez del PD-ANMI Iténez “todo lo que se hace por dar a conocer el área protegida es bueno, pero también es bienvenida toda la información, porque así podemos conocer más acerca de los recursos naturales que tenemos aquí, a nuestro alrededor, todo lo que nos rodea y que es nuestra responsabilidad proteger”

Textos: Gabriela Tavera/Fotografia: Andres Unterladstaetter